Ensayo de Contenido de Cloruros en Hormigón
El ensayo de contenido de cloruros determina la concentración de iones cloruro a varias profundidades en el hormigón, indicando el riesgo de corrosión de la arm...
El ataque de cloruros es la penetración de iones cloruro provenientes de sales de deshielo, ambientes marinos o materiales contaminados en el concreto, destruyendo la capa de óxido pasivo sobre el acero de refuerzo e iniciando la corrosión por picaduras. Es la causa principal del deterioro prematuro de tableros de puentes de concreto y estructuras de estacionamiento. Abarca el umbral de cloruros, difusión, ensayos y estrategias de prevención.

Ataque de cloruros es la entrada de iones cloruro (Cl⁻) al concreto, lo que provoca la despasivación y corrosión del acero de refuerzo embebido. Es ampliamente reconocido como la causa más común de deterioro prematuro inducido por corrosión de estructuras de concreto armado en todo el mundo. Según ACI 222R-01 (Protección de Metales en Concreto contra la Corrosión), la exposición del concreto armado a iones cloruro es la causa principal de corrosión prematura del acero de refuerzo. A diferencia del ataque por sulfatos que degrada la matriz del concreto, el ataque de cloruros ataca el refuerzo mientras la matriz del concreto permanece mayormente intacta hasta que los productos expansivos de la corrosión causan fisuración y descamación.
El proceso comienza cuando los iones cloruro penetran el recubrimiento de concreto a través de diversos mecanismos de transporte y se acumulan a la profundidad del acero de refuerzo. Cuando la concentración de cloruros en la superficie del acero supera un umbral crítico, la capa pasiva protectora que normalmente protege el acero se rompe localmente y se inicia la corrosión activa. Esto hace que el ataque de cloruros sea fundamentalmente diferente de otros mecanismos de deterioro del concreto — es un proceso electroquímico impulsado por la formación de celdas de corrosión en el acero de refuerzo, no una reacción química dentro de la pasta de cemento.
Las sales de deshielo son la fuente más común para carreteras y estructuras de infraestructura en climas fríos. El cloruro de sodio (NaCl), el cloruro de calcio (CaCl₂) y el cloruro de magnesio (MgCl₂) se aplican a carreteras, puentes y estacionamientos durante los meses de invierno. Estos generan soluciones concentradas de cloruros en las superficies de concreto, con concentraciones típicas de escorrentía que alcanzan 20.000–25.000 mg/L de Cl⁻. Las zonas de salpicadura y aerosol en tableros de puentes, vigas de borde de parapetos y losas de estacionamiento son las más vulnerables, clasificadas como condiciones XD3 según el Eurocódigo 2 (exposición cíclica húmedo/seco). Solo en Estados Unidos, se aplican aproximadamente 20–25 millones de toneladas métricas de sal de deshielo anualmente en las carreteras, lo que la convierte en la fuente dominante de cloruros para la infraestructura civil.
Los ambientes marinos representan la segunda fuente importante. El agua de mar contiene aproximadamente 19.000–20.000 mg/L (ppm) de iones cloruro. Las estructuras en entornos costeros se clasifican por clase de exposición: XS1 para exposición a sales transportadas por el aire (estructuras costeras sin contacto directo), XS2 para estructuras permanentemente sumergidas y XS3 para zonas de mareas, salpicadura y aerosol. La clasificación XS3 es la más severa porque el ciclo húmedo/seco concentra los cloruros en la superficie del concreto mediante la evaporación. El aerosol salino transportado por el viento puede llevar cloruros hasta 10 kilómetros tierra adentro en regiones costeras. Las zonas de salpicadura marina experimentan las tasas más altas de acumulación de cloruros, alcanzando a menudo concentraciones superficiales de 1–2% de cloruro en peso de concreto dentro de los primeros años de exposición.
Los agregados contaminados pueden introducir cloruros en toda la masa de concreto desde el momento de la colocación, en lugar de mediante la entrada superficial. Esto ocurre cuando se utilizan agregados marinos dragados sin lavar o agregados de fuentes salinas en la producción de concreto. Según ACI 318, los límites máximos de contenido de iones cloruro solubles en agua están estrictamente prescritos: 0,06% en peso de cemento para concreto pretensado, 0,15% para concreto armado expuesto a cloruros en servicio, 0,30% para otro concreto armado y 1,00% para concreto armado seco o protegido de la humedad. Las aguas subterráneas en regiones áridas o acuíferos costeros pueden contener niveles elevados de cloruros, afectando estructuras subterráneas, cimentaciones y túneles. Las estructuras enterradas a más de un metro por debajo del nivel de la calzada se clasifican como XD2 (húmedas, raramente secas) según el Eurocódigo 2.
Históricamente, el cloruro de calcio se utilizaba como aditivo acelerante en dosis de hasta el 2% en peso de cemento. Sin embargo, ACI 318 ahora prohíbe el cloruro de calcio o los aditivos que contengan cloruro en concreto pretensado, concreto con aluminio embebido o concreto expuesto a condiciones severas de sulfatos. Es importante destacar que los acelerantes que contienen cloruro, como el nitrito de calcio y el nitrato de calcio, pueden elevar falsamente las lecturas en el Ensayo Rápido de Permeabilidad a Cloruros (ASTM C1202), creando una impresión engañosa de la calidad del concreto.
El umbral de cloruros o concentración crítica de cloruros (Ccrit) es el contenido mínimo de cloruros a la profundidad del acero requerido para iniciar la corrosión activa. Según ACI 222R-01, cuando el contenido de cloruros supera este umbral, puede ocurrir corrosión siempre que haya oxígeno y humedad presentes. El umbral tradicional utilizado en Estados Unidos es 0,4% de cloruro total en peso de cemento, correspondiente a aproximadamente 0,6–0,9 kg/m³ de concreto. Un valor más conservador de 0,2% en peso de cemento se utiliza en algunos modelos de predicción de vida útil. Las especificaciones europeas a veces utilizan 0,05% de cloruro soluble en agua en peso de concreto. En la literatura, el rango típicamente citado es 0,03–0,07% de cloruro soluble en agua o 0,06–0,20% de cloruro soluble en ácido en peso de cemento.
Para el acero de pretensado, el umbral de cloruros es significativamente más bajo. ACI 222R-01 señala que, si bien se utiliza típicamente 0,4% de Cl⁻ para el refuerzo convencional, la corrosión del acero de pretensado puede ocurrir a valores de umbral más bajos, lo que hace que las estructuras pretensadas sean particularmente vulnerables a la falla frágil inducida por cloruros.
El umbral de cloruros no es un valor fijo único — depende de múltiples factores interrelacionados. El tipo de cemento juega un papel importante: un mayor contenido de aluminato tricálcico (C₃A) fija más cloruros en la sal de Friedel, aumentando el umbral efectivo. El cemento Tipo I/II con contenido de C₃A de 8–14% proporciona mejor fijación de cloruros que el Tipo V con C₃A por debajo del 5%. El pH de la solución de poros es igualmente crítico. El pH normal de la solución de poros del concreto varía de 13,0 a 13,5, manteniendo una capa pasiva estable sobre el acero. Según el criterio de Hausmann establecido en 1967, la relación crítica [Cl⁻]/[OH⁻] para la despasivación es aproximadamente 0,6. A pH 13,3, [OH⁻] ≈ 0,04 M, por lo que la concentración crítica de cloruros en la solución de poros es aproximadamente 0,024 M o alrededor de 850 ppm. Esto corresponde aproximadamente al umbral de 0,4% de Cl⁻ en peso de cemento en el concreto de campo.
La carbonatación reduce el pH de la solución de poros y disminuye el umbral de cloruros, creando un mecanismo de deterioro combinado que puede ser más severo que cualquiera de los procesos por separado. La temperatura también afecta el umbral — las temperaturas más altas aceleran la cinética y reducen la concentración umbral. La condición de la superficie del acero también es importante, ya que el acero preoxidadado muestra un comportamiento de umbral diferente al del acero limpio. Finalmente, la calidad del concreto influye en el umbral aparente: una menor relación agua-cemento produce una matriz más densa, lo que aumenta el umbral aparente en la superficie del acero al limitar la disponibilidad local de humedad y oxígeno.
En la interfaz acero-concreto, la capa pasiva es estable dentro de un rango de potencial electroquímico específico. Los iones cloruro causan la ruptura localizada de la capa pasiva cuando el potencial de corrosión (Ecorr) supera el potencial de picadura (Epit). La diferencia entre Ecorr y Epit determina la susceptibilidad a la iniciación de picaduras. Las concentraciones más altas de cloruros desplazan Epit hacia potenciales más negativos (activos), haciendo más probable la despasivación. Una vez que se inicia la picadura, el ambiente local dentro de la picadura se acidifica, con un pH que desciende a 2–4, creando una celda de corrosión autocatalítica que se sostiene independientemente de las condiciones generales del concreto.
RILEM TC 235-CTC abordó específicamente la complejidad de las concentraciones umbral de cloruros en el concreto, concluyendo que el umbral no es un valor único sino que depende de la composición de la solución de poros del concreto, la condición de la interfaz acero-concreto, las condiciones de exposición y el método de medición (cloruro total vs. libre). Este entendimiento tiene implicaciones importantes para el modelado de vida útil y la redacción de especificaciones.
El mecanismo de transporte principal de cloruros en concreto saturado es la difusión, impulsada por gradientes de concentración. La Segunda Ley de Difusión de Fick es la ecuación gobernante:
∂C/∂t = D × ∂²C/∂x²
Donde C es la concentración de cloruros a la profundidad x y el tiempo t, y D es el coeficiente de difusión de cloruros. La solución para un medio semi-infinito con concentración superficial constante es:
C(x,t) = Cₛ − (Cₛ − Cᵢ) × erf[x / (2√(Dₐ × t))]
Donde Cₛ es la concentración superficial de cloruros, Cᵢ es el contenido inicial de cloruros, Dₐ es el coeficiente de difusión aparente de cloruros, y erf es la función error de Gauss. Esta ecuación forma la base de los modelos de predicción de vida útil de estructuras de concreto en ambientes con cloruros, incluido el software ampliamente utilizado Life-365™.
El coeficiente de difusión de cloruros varía en varios órdenes de magnitud dependiendo de la calidad y composición del concreto:
| Tipo de Concreto | Coeficiente de Difusión D (×10⁻¹² m²/s) | Permeabilidad a Cloruros |
|---|---|---|
| Relación a/c alta (>0,60), PCC convencional | >10 | Alta |
| Relación a/c moderada (0,40–0,50), PCC convencional | 5–10 | Moderada |
| Relación a/c baja (<0,40), PCC convencional | 2–5 | Baja |
| Concreto con ceniza volante/escoria | 0,5–3 | Muy Baja |
| Concreto con humo de sílice (5–10%) | 0,1–1 | Muy Baja |
| Concreto de alto rendimiento (a/c <0,35 + MCS) | 0,05–0,5 | Insignificante |
El coeficiente de difusión no es constante en el tiempo — disminuye con la edad debido a la hidratación continua, que refina la estructura de poros. Esto se modela utilizando un factor de envejecimiento (m): D(t) = D₂₈ × (t₂₈/t)^m. El valor de m varía de 0,2 a 0,6 dependiendo de la composición del concreto. Los concretos con humo de sílice y escoria generalmente exhiben factores de envejecimiento más altos, lo que significa que su resistencia a la difusión mejora más rápidamente con el tiempo en comparación con el concreto de cemento Portland puro.
Los cloruros existen en el concreto en dos formas con implicaciones muy diferentes para el riesgo de corrosión. Los cloruros libres están disueltos en el agua de poros y están disponibles para iniciar la corrosión en la superficie del acero. Los cloruros fijados están química o físicamente adsorbidos a los productos de hidratación del cemento y son inofensivos a menos que se liberen. La fijación química ocurre cuando los cloruros reaccionan con el C₃A para formar la sal de Friedel (3CaO·Al₂O₃·CaCl₂·10H₂O) y con C₄AF para formar cloroaluminatos similares. Un mayor contenido de C₃A aumenta la capacidad de fijación. La fijación física implica la adsorción de iones Cl⁻ en las superficies del gel de silicato de calcio hidratado (C-S-H), aunque este mecanismo es más débil que la fijación química.
La fijación de cloruros se describe matemáticamente mediante isotermas de fijación. La isoterma de Langmuir (Cb = α × Cf / (1 + β × Cf)) y la isoterma de Freundlich (Cb = α × Cf^β) se utilizan ambas para modelar la relación entre cloruros libres y fijados. La fijación reduce el coeficiente de difusión aparente al eliminar efectivamente los cloruros libres del sistema de transporte. Sin embargo, existe un riesgo significativo de liberación: si el concreto se carbonata, el pH desciende y la sal de Friedel se descompone, liberando los cloruros previamente fijados de vuelta a la solución de poros. Esto puede desencadenar la corrosión incluso sin nueva entrada de cloruros, lo que hace que la carbonatación sea un acompañante peligroso de la contaminación por cloruros.

El concreto proporciona al acero una excelente protección contra la corrosión mediante dos mecanismos principales. Primero, la alta alcalinidad de la solución de poros (pH 13,0–13,5) crea un entorno donde el acero se pasiva naturalmente. Segundo, una capa pasiva — una capa de óxido de hierro firmemente adherida (γ-Fe₂O₃) de aproximadamente 3–5 nanómetros de espesor — se forma en la superficie del acero, reduciendo la velocidad de corrosión a aproximadamente 0,1 μm/año. Sin esta capa pasiva, el acero en el concreto se corroería a velocidades al menos tres órdenes de magnitud más altas.
La despasivación inducida por cloruros ocurre cuando los iones cloruro penetran la capa pasiva en puntos débiles localizados. Estos puntos débiles incluyen sitios donde la interfaz acero-concreto contiene defectos, vacíos o inclusiones. La relación crítica [Cl⁻]/[OH⁻] de aproximadamente 0,6 representa el punto en el que la capa pasiva se vuelve termodinámicamente inestable. Una vez que ocurre la despasivación, la capa protectora se destruye localmente y comienza la corrosión activa en la superficie expuesta del acero.
Según ACI 222R-01, la corrosión es un proceso electroquímico que requiere reacciones de semicelda anódica y catódica que operan simultáneamente. En el ánodo (dentro de la picadura de corrosión), el hierro se oxida: Fe → Fe²⁺ + 2e⁻. Los iones ferrosos luego reaccionan con los iones hidroxilo para formar hidróxido ferroso: 2Fe²⁺ + 4OH⁻ → 2Fe(OH)₂, que se oxida aún más a oxihidróxido férrico: 2Fe(OH)₂ + ½O₂ → 2FeOOH + H₂O. En el cátodo (sobre la superficie de acero pasivada circundante), ocurre la reducción de oxígeno: 2H₂O + O₂ + 4e⁻ → 4(OH⁻).
Un aspecto crítico de la corrosión por picaduras es la acidificación dentro de la picadura. La hidrólisis de los iones ferrosos produce iones hidrógeno: Fe²⁺ + 2H₂O → Fe(OH)₂ + 2H⁺, lo que provoca que el pH local descienda a valores tan bajos como 2–4. Este ambiente ácido acelera la velocidad de disolución anódica y atrae más iones cloruro para mantener la neutralidad de carga, creando una celda de corrosión autocatalítica que se auto-sostiene.
La corrosión por picaduras inducida por cloruros se caracteriza por una configuración de macrocelda. El área anódica es pequeña y altamente localizada (la picadura), mientras que el área catódica es grande, abarcando la superficie de acero pasivada circundante. Esta relación de área catódica grande a ánodo pequeño crea una celda de corrosión intensa con velocidades de corrosión que pueden ser 100–1000 veces más altas que la corrosión general (uniforme). La densidad de corriente anódica en la picadura puede alcanzar 10–100 μA/cm² en comparación con la densidad de corriente pasiva de menos de 0,1 μA/cm². Utilizando el factor de conversión de 1 μA/cm² = 11,8 μm/año de penetración del acero, la corrosión activa inducida por cloruros típicamente progresa a 10–100 μm/año, mientras que el acero pasivo se corroe a menos de 0,1–0,2 μm/año.
Las consecuencias de la corrosión por picaduras inducida por cloruros son severas y progresivas. La expansión volumétrica es el principal impulsor mecánico del daño — los productos de corrosión (óxido) ocupan 2–10 veces el volumen del acero original consumido. Estas tensiones expansivas generan esfuerzos de tracción en el concreto circundante, típicamente causando fisuración visible con una pérdida de sección transversal de la barra de refuerzo de 0,5–1,0%. La fisuración se propaga a lo largo de la línea de la barra de refuerzo, seguida de descamación y delaminación del recubrimiento de concreto. La pérdida de sección del refuerzo reduce la capacidad estructural, mientras que la reducción de la adherencia entre el acero y el concreto compromete la acción compuesta. Para el concreto pretensado, el riesgo es especialmente agudo según ACI 222R-01 — incluso una pequeña pérdida de metal por picaduras inducidas por corrosión puede provocar una falla frágil del cable de pretensado debido a la concentración de tensiones en la picadura.

El RCPT es el ensayo acelerado más ampliamente especificado para evaluar la resistencia del concreto a la penetración de cloruros en América del Norte. El procedimiento implica obtener un núcleo o cilindro de 100 mm de diámetro, cortar una muestra de 50 mm de espesor y recubrir los lados con epoxi. La muestra se satura al vacío (3 horas de vacío, 1 hora de saturación, 18 horas de remojo) y se coloca en una celda de ensayo con solución de NaCl al 3% en el lado izquierdo (negativo) y solución de NaOH 0,3N en el lado derecho (positivo). Se aplica un potencial de 60 V CC durante 6 horas, y la carga total transferida se mide en culombios.
Clasificación de Permeabilidad a Cloruros según ASTM C1202:
| Carga Transferida (culombios) | Permeabilidad a Cloruros | Concreto Típico |
|---|---|---|
| >4.000 | Alta | Relación a/c alta (>0,60) |
| 2.000–4.000 | Moderada | Relación a/c moderada (0,40–0,50) |
| 1.000–2.000 | Baja | Relación a/c baja (<0,40) |
| 100–1.000 | Muy Baja | Modificado con látex o sellado internamente |
| <100 | Insignificante | Impregnado con polímero |
Limitaciones críticas del RCPT están bien documentadas. El ensayo no mide la permeabilidad a cloruros directamente — mide la resistividad del concreto (conductancia iónica bajo un voltaje aplicado). El potencial de 60 V CC nunca está presente en condiciones de servicio de campo. Los aditivos iónicos como el nitrito de calcio o el cloruro de calcio pueden elevar falsamente los valores de culombios. La precisión es pobre: la variabilidad del mismo operador puede alcanzar el 42%, y la variabilidad entre laboratorios puede alcanzar el 51% según las declaraciones de precisión de ASTM C1202. La edad de la muestra afecta significativamente los resultados, y el método no es confiable para concretos con tratamiento superficial (sellados).
Este ensayo de largo plazo implica la acumulación de solución de NaCl al 3% sobre muestras de losas de concreto durante 90 días, seguido de molienda de perfiles a profundidades incrementales (típicamente incrementos de 1 mm). El contenido de cloruro soluble en ácido o soluble en agua a cada profundidad se determina y se grafica contra la profundidad para obtener un perfil de cloruros. El perfil se ajusta a la Segunda Ley de Fick para determinar el coeficiente de difusión aparente. Las limitaciones incluyen la duración muy larga del ensayo, los efectos de absorción de la preparación de muestras secas y la profundidad de penetración insuficiente para concretos modernos de alto rendimiento.
El ensayo de migración en estado no estacionario NT BUILD 492 utiliza un campo eléctrico externo para acelerar la entrada de cloruros. Una muestra de 50 mm de espesor y 100 mm de diámetro se somete a 10–30 V CC durante 24–96 horas (dependiendo de la calidad del concreto), con NaCl al 10% como catolito y NaOH 0,3N como anolito. Después del ensayo, la muestra se parte axialmente y se rocía con nitrato de plata 0,1M (AgNO₃), que forma un precipitado blanco de cloruro de plata donde los cloruros han penetrado. El coeficiente de migración Dₙₛₛₘ se calcula a partir de la profundidad de penetración. Las ventajas sobre el RCPT incluyen la medición de un coeficiente de migración real, no verse afectado por otras especies iónicas, y la aplicabilidad en una amplia gama de calidades de concreto. El ensayo está ampliamente adoptado en las especificaciones europeas.
El mapeo de potencial de media celda es la técnica electroquímica principal para identificar la actividad de corrosión en estructuras de concreto armado. El método mide el potencial electroquímico del acero de refuerzo frente a un electrodo de referencia, típicamente cobre-sulfato de cobre (CSE) o plata-cloruro de plata (Ag/AgCl). El electrodo de referencia se coloca sobre la superficie del concreto y se conecta a un voltímetro, con el otro cable conectado a la barra de refuerzo expuesta. Las mediciones se toman en una cuadrícula con un espaciamiento típico de 1 m × 1 m.
Interpretación de la Probabilidad de Corrosión según ASTM C876:
| Potencial Medido (mV vs. CSE) | Probabilidad de Actividad de Corrosión |
|---|---|
| >−200 mV | <10% (riesgo bajo) |
| −200 a −350 mV | Incierta |
| <−350 mV | >90% (riesgo alto) |
Los factores que influyen en las lecturas según RILEM TC-154 incluyen el contenido de humedad del concreto, la profundidad del recubrimiento, la resistividad y la temperatura. El concreto húmedo contaminado con cloruros típicamente muestra potenciales de −600 a −400 mV CSE. El método es cualitativo — proporciona probabilidad de corrosión, no velocidad de corrosión. Las picaduras pequeñas pueden quedar enmascaradas por el efecto de promediado de las mediciones zonales, y se debe verificar la continuidad eléctrica en el refuerzo.
La LPR proporciona datos cuantitativos de la velocidad de corrosión al polarizar el acero ±10–20 mV desde el potencial de corrosión (Ecorr) y medir la respuesta de corriente. La resistencia a la polarización Rp = ΔE/ΔI se utiliza en la ecuación de Stern-Geary: Icorr = B/Rp, donde B ≈ 26 mV para acero con corrosión activa y 52 mV para acero pasivo.
Clasificación de la Velocidad de Corrosión:
| Icorr (μA/cm²) | Velocidad de Corrosión (μm/año) | Daño Esperado |
|---|---|---|
| <0,1 | <1,2 | Pasivo — insignificante |
| 0,1–0,5 | 1,2–6 | Bajo — no se espera fisuración en 10–15 años |
| 0,5–1,0 | 6–12 | Moderado — fisuración posible en 2–10 años |
| 1,0–10 | 12–120 | Alto — fisuración probable en <2 años |
| >10 | >120 | Muy alto — corrosión activa severa |
Dispositivos modernos como el Giatec iCOR® utilizan electrodos de referencia de Ag/AgCl y pueden medir el potencial de media celda, la velocidad de corrosión y la resistividad del concreto a través del recubrimiento sin necesidad de retirarlo, proporcionando una evaluación en tiempo real de la actividad de corrosión.
Los pavimentos aeroportuarios enfrentan una combinación única de riesgos de exposición a cloruros que los distinguen de las estructuras de carreteras o edificios. Los aeropuertos costeros están sometidos a la niebla salina marina (clases de exposición XS1/XS3 según el Eurocódigo 2), con pistas, calles de rodaje y plataformas directamente expuestas a los cloruros transportados por el viento. Para aeropuertos ubicados a menos de 1–3 kilómetros de la costa, la tasa de deposición de cloruros puede alcanzar 500–1500 mg/m²/día en superficies expuestas. La combinación de cargas de aeronaves, chorro de los motores y niebla salina crea condiciones particularmente agresivas para los pavimentos de concreto aeroportuario.
Los descongelantes tradicionales a base de cloruro (NaCl, CaCl₂, MgCl₂) están siendo reemplazados cada vez más en los aeropuertos por alternativas sin cloruro para reducir la corrosión de los componentes de aeronaves y las estructuras de aluminio. Según ACRP Synthesis 6 (Impacto de los Productos de Deshielo para Pavimentos Aeroportuarios en Aeronaves e Infraestructura Aeroportuaria), los descongelantes modernos más comunes para aeronaves incluyen acetato de potasio (KAc), acetato de sodio (NaAc), formiato de sodio (NaFm) y acetato de calcio y magnesio (CMA). Si bien estos descongelantes sin cloruro reducen significativamente el riesgo de corrosión para las aeronaves, investigaciones de la FAA (IPRF 05-7 e informes ACRP) han revelado que los descongelantes a base de acetato y formiato pueden desencadenar o acelerar la reacción álcali-sílice (ASR) en pavimentos de concreto aeroportuario que contienen agregados reactivos. Los descongelantes actúan como fuentes adicionales de álcali, promoviendo la formación de gel expansivo de ASR. Los descongelantes de KAc se han vinculado específicamente a la fisuración inducida por ASR en varios aeropuertos de EE. UU., creando un mecanismo de deterioro separado pero potencialmente concurrente con la corrosión inducida por cloruros.
Los pavimentos aeroportuarios en climas fríos enfrentan simultáneamente la exposición a congelación-deshielo combinada con el ataque químico de descongelantes. Según ACI 318-19 Clase de Exposición F3 (congelación-deshielo con productos químicos de deshielo), los requisitos son estrictos: relación agua-cemento máxima de 0,40, resistencia a la compresión mínima de 5000 psi (35 MPa), incorporación de aire obligatoria y límites de MCS según la Tabla 26.4.2.2(b). El efecto combinado de los ciclos de congelación-deshielo y el ataque químico puede acelerar el deterioro más allá de lo que cualquiera de los mecanismos causaría por sí solo.
El Manual de Diseño de Aeródromos de la OACI (Doc 9157, Parte 3 — Pavimentos, 3.ª edición, 2022) se centra principalmente en métodos de diseño estructural, incluido el método ACR-PCR para la clasificación de pavimentos, la evaluación de la subrasante y el diseño de espesores de pavimento. No proporciona disposiciones detalladas de durabilidad para la exposición a cloruros. Esta brecha significa que los diseñadores de pavimentos aeroportuarios deben consultar otras normas (ACI 318, Eurocódigo 2, Circulares de Asesoramiento de la FAA) para los requisitos de durabilidad relacionados con cloruros.
El recubrimiento de concreto — la distancia desde la superficie del concreto hasta el acero de refuerzo más cercano — es la barrera física principal contra la entrada de cloruros. Según la Segunda Ley de Fick, el tiempo hasta el inicio de la corrosión es proporcional al cuadrado de la profundidad del recubrimiento: duplicar el recubrimiento aumenta la vida útil aproximadamente 4 veces. La relación se expresa como: ti = x² / [4D × (erf⁻¹(Cs−Ccrit)/(Cs−Ci))]², donde ti es el tiempo de iniciación, x es la profundidad del recubrimiento y los otros parámetros representan términos de difusión y concentración.
ACI 318-19 establece la Clase de Exposición C2 para concreto expuesto a la humedad y cloruros externos en servicio — la clasificación más severa para riesgo de corrosión. Esta clase se aplica a estacionamientos, estructuras marinas y tableros de puentes. Los requisitos incluyen una relación a/c máxima de 0,40 y una resistencia a la compresión mínima de 5000 psi (35 MPa). Para el recubrimiento de concreto, la Tabla 20.6.1.3.1 de ACI 318-19 especifica:
| Condición de Exposición | Recubrimiento (pulg.) | Recubrimiento (mm) |
|---|---|---|
| Colado contra el terreno y permanentemente en contacto con él | 3 | 75 |
| Expuesto a la intemperie o en contacto con el terreno (barras > #5) | 2 | 50 |
| Expuesto a la intemperie o en contacto con el terreno (barras #5 o menores, malla soldada) | 1,5 | 40 |
| Losas, muros, viguetas — no expuestos a la intemperie (#5 o menores) | 0,75 | 20 |
| Vigas, columnas — no expuestas a la intemperie | 1,5 | 40 |
Para la protección contra la corrosión bajo la exposición Categoría C2, ACI 318 permite un recubrimiento mínimo de 2 pulgadas (50 mm) para barras expuestas a la intemperie o contacto con el terreno, aunque generalmente se especifica un recubrimiento mayor para exposiciones marinas severas o por sales de deshielo.
El Eurocódigo 2 (EN 1992-1-1) proporciona requisitos de recubrimiento más detallados basados en la clase de exposición, la vida útil de diseño (típicamente 50 o 100 años) y la calidad del concreto. El recubrimiento nominal se calcula como cmin + Δcdev, donde Δcdev es típicamente 10 mm.
Recubrimiento mínimo para durabilidad (cmin,dur) para clases de exposición a cloruros:
| Clase de Exposición | Descripción | Recubrimiento Mínimo (mm) para 50 años | Clase de Concreto Mín. |
|---|---|---|---|
| XD1 | Humedad moderada + cloruros transportados por el aire | 45 | C35/45 (a/c ≤0,45) |
| XD2 | Húmedo, raramente seco (ej., sumergido) | 50 | C35/45 (a/c ≤0,40) |
| XD3 | Húmedo/seco cíclico (tableros de puentes, estacionamientos) | 55–60+ | C40/50–C45/55 (a/c ≤0,35–0,40) |
| XS1 | Sal marina transportada por el aire | 50 | C35/45–C40/50 (a/c ≤0,40–0,45) |
| XS2 | Permanentemente sumergido | 45 | C35/45 (a/c ≤0,45) |
| XS3 | Zonas de mareas, salpicadura, aerosol | 55–65+ | C45/55 (a/c ≤0,35–0,40) |
Según BS 8500-1 Tabla A4, para exposición XD3 con cemento CEM I, un recubrimiento de 55 mm requiere clase de concreto C40/50, relación a/c máxima 0,40 y contenido mínimo de cemento de 380 kg/m³. Para exposición XS3, un recubrimiento de 60 mm requiere clase de concreto C45/55, relación a/c máxima 0,35 y cemento mínimo de 380 kg/m³. Estos requisitos reflejan el reconocimiento de que la profundidad del recubrimiento y la calidad del concreto son variables interdependientes en la protección contra la corrosión.
Los MCS son los medios más efectivos para reducir los coeficientes de difusión de cloruros en el concreto mediante el refinamiento de poros y una mayor fijación química.
Ceniza Volante (ASTM C618) con 15–30% de reemplazo reduce el coeficiente de difusión de cloruros en un 26–38%. El nivel de reemplazo del 30% logra aproximadamente un 38% de reducción, aunque niveles superiores al 40% pueden disminuir la resistencia debido a la dilución del contenido cementante. Los beneficios derivan de la reacción puzolánica, que consume hidróxido de calcio y produce gel C-S-H adicional, refinando la estructura de poros. Según ACI 318 para exposición F3, la ceniza volante máxima se limita al 25% del material cementante total.
Escoria/GGBFS (ASTM C989) con 50–70% de reemplazo reduce D en un 50–80% en comparación con el concreto de cemento Portland puro. La escoria refina la estructura de poros y aumenta la capacidad de fijación de cloruros debido a su mayor contenido efectivo de C₃A. Según ACI 318, la escoria máxima es del 50% para exposición F3. Las mezclas ternarias (ceniza volante + escoria + cemento Portland) proporcionan beneficios sinérgicos al combinar las ventajas de múltiples tipos de MCS.
Humo de Sílice (ASTM C1240) con 5–10% de reemplazo es el MCS más efectivo para reducir la difusión de cloruros, logrando reducciones del 80–95% en comparación con el concreto de CPC. Las partículas extremadamente finas (0,1–0,5 μm) llenan los poros capilares, reduciendo drásticamente la permeabilidad. Según ACI 318 para exposición F3, el humo de sílice máximo se limita al 10%, y cuando se combina con otros MCS, el contenido total de MCS está limitado al 35% (ceniza volante + humo de sílice) o al 50% (todos los MCS combinados).
Factores de eficiencia (valores k) cuantifican la efectividad relativa de diferentes MCS. El humo de sílice tiene un valor k de aproximadamente 3–4 (1 kg de humo de sílice equivale a 3–4 kg de cemento en términos de resistencia a la difusión), mientras que la ceniza volante Clase F varía de 0,4 a 0,7, y la escoria de 0,6 a 1,0.
Los silanos y siloxanos son revestimientos de poros hidrofóbicos que crean superficies repelentes al agua sin bloquear la transmisión de vapor. La vida útil típica varía de 5 a 10 años dependiendo de la severidad de la exposición y la calidad de la aplicación. Los recubrimientos de epoxi y metacrilato forman películas de barrera continuas que bloquean físicamente la entrada de agua cargada de cloruros. Los tratamientos con hidrogel penetran el concreto y reaccionan con el hidróxido de calcio para formar gel C-S-H adicional dentro de los poros, inmovilizando la humedad y reduciendo la permeabilidad. Una limitación crítica según ASTM C1202 es que los selladores pueden mostrar baja resistencia en el RCPT incluso cuando los ensayos de acumulación confirman su efectividad — se necesitan ensayos de rendimiento alternativos para concretos con tratamiento superficial.
El recubrimiento de epoxi fusionado en caliente proporciona una barrera física entre el acero y los cloruros. Las barras recubiertas de epoxi pueden soportar concentraciones de cloruros 4–5 veces más altas que el acero negro antes de que se inicie la corrosión. El espesor del recubrimiento se especifica como 175–300 μm (7–12 mils) según ASTM A775. Las consideraciones clave incluyen un manejo cuidadoso para evitar discontinuidades o poros (que pueden concentrar la corrosión), incompatibilidad con la protección catódica debido a problemas de blindaje, y una fuerte dependencia del control de calidad durante la fabricación, manipulación y colocación.
La Protección Catódica por Corriente Impresa (ICCP) utiliza una fuente de energía externa para suministrar corriente protectora a través de ánodos inertes. Los criterios de diseño típicos para el acero en concreto varían de 0,2–20 mA/m² de superficie de acero, con 0,2–2 mA/m² para prevención de corrosión y 10–20 mA/m² para control de corrosión en estructuras contaminadas con cloruros. Los tipos de ánodo incluyen recubrimientos conductores (ej., sistemas CAS ICCP capaces de hasta 35 mA/m²), malla de titanio, mortero conductor y ánodos discretos. Los sistemas ICCP modernos alcanzan vidas útiles de 15 años o más. La verificación de la protección utiliza los criterios de decaimiento de polarización de 100 mV o despolarización de 100 mV.
La CP por Ánodos de Sacrificio (SACP) utiliza ánodos galvánicos (aleaciones de zinc, aluminio, magnesio) sin alimentación externa. El menor voltaje impulsor limita su aplicación a estructuras con resistividad de concreto moderada. Es efectiva para la protección localizada en reparaciones de parches y estructuras marinas, con una vida útil de 5 a 15 años dependiendo de la masa del ánodo y la demanda de corriente.
El nitrito de calcio (Ca(NO₂)₂) es el aditivo inhibidor de corrosión más común. El ion nitrito (NO₂⁻) compite con los iones cloruro en la superficie del acero, pasivando los sitios anódicos y manteniendo la capa pasiva al oxidar Fe²⁺ a Fe³⁺. Las dosis típicas varían de 10–30 L/m³. Según ACI 222R, los inhibidores pueden extender la vida libre de corrosión, pero la efectividad depende de la calidad del concreto y la severidad de la exposición. Los inhibidores orgánicos a base de aminoalcoholes y el monofluorofosfato de sodio proporcionan químicas alternativas, aunque todos los inhibidores son menos efectivos en concreto fisurado que en secciones no fisuradas.
Las membranas impermeables aplicadas a tableros de puentes, losas de estacionamientos y muros verticales evitan que el agua cargada de cloruros llegue a la superficie del concreto. Están disponibles membranas en láminas (betún modificado con polímeros, PVC, poliolefina) y membranas líquidas (poliuretano, epoxi, acrílico), pero todas requieren mantenimiento y reemplazo periódicos. El refuerzo de acero inoxidable según ASTM A955 (grados 316LN o Dúplex 2205) proporciona una excelente resistencia a los cloruros para estructuras críticas donde el acceso para reparación es limitado, aunque con una prima de costo de 4 a 8 veces la del acero negro.
La primera indicación de corrosión inducida por cloruros es típicamente la mancha de color óxido en la superficie del concreto, que aparece a lo largo de las líneas de refuerzo antes de que se desarrolle fisuración visible. A medida que la corrosión progresa, se desarrollan fisuras longitudinales a lo largo de las líneas de las barras de refuerzo — este patrón de fisuración es característico de la corrosión inducida por cloruros y distinto del fisuramiento aleatorio en mapa asociado con ASR o daño por congelación-deshielo. La descamación y delaminación del recubrimiento de concreto al nivel de las barras de refuerzo representan un deterioro avanzado donde los productos expansivos de la corrosión han generado suficiente tensión de tracción para fracturar el concreto de recubrimiento.
Los reconocimientos con martillo de percusión o arrastre de cadena identifican áreas delaminadas por el sonido hueco que se produce al golpear sobre el concreto despegado. Estas técnicas pueden aplicarse a grandes áreas como tableros de puentes, cubiertas de estacionamientos y pavimentos aeroportuarios. Las áreas delaminadas se delinean y mapean en la estructura para la planificación de reparaciones. El radar de penetración terrestre (GPR) puede identificar delaminaciones en profundidad, mientras que la termografía infrarroja aprovecha los diferenciales de temperatura durante los ciclos diurnos para revelar áreas delaminadas.
La recolección de muestras implica la perforación de muestras de polvo a profundidades incrementales (típicamente 0–10 mm, 10–20 mm, 20–30 mm, y continuando hasta al menos la profundidad del refuerzo). El cloruro soluble en ácido (total) según ASTM C1152 disuelve toda la muestra y mide todos los cloruros, tanto libres como fijados. El cloruro soluble en agua (libre) según ASTM C1218 mide solo los cloruros en la solución de poros y es un mejor indicador del riesgo de corrosión. La titulación potenciométrica utilizando nitrato de plata (AgNO₃) con un electrodo específico de iones cloruro es el método cuantitativo más común. Los métodos colorimétricos que utilizan rociado de nitrato de plata en superficies de concreto recién partidas revelan el frente de penetración de cloruros como un precipitado blanco de cloruro de plata.
Los resultados se reportan típicamente como porcentaje de cloruro en peso de cemento (más común para la comparación de umbrales), porcentaje de cloruro en peso de concreto, o kg/m³ de concreto. La conversión aproximada es 1% en peso de cemento ≈ 0,15% en peso de concreto ≈ 2,5 kg/m³.
El análisis microscópico del concreto puede identificar la profundidad de penetración de cloruros (usando tinción con AgNO₃ en secciones delgadas), la presencia de sal de Friedel (confirmando que ha ocurrido fijación de cloruros), gel de ASR (relevante cuando están involucrados descongelantes de acetato/formiato), microfiguraciones por expansión de la corrosión y la calidad del concreto de recubrimiento incluyendo la estimación de la relación a/c.
Utilizando datos de campo de los ensayos anteriores, Life-365™ es el modelo estándar de la industria para la predicción de vida útil de la corrosión inducida por cloruros. El modelo utiliza la Segunda Ley de Fick con un coeficiente de difusión dependiente del tiempo y requiere como entradas el coeficiente de difusión a 28 días D₂₈, el factor de envejecimiento m, la concentración superficial de cloruros Cs, el umbral crítico Ccrit, la profundidad del recubrimiento y la temperatura. El modelo predice el tiempo hasta el inicio de la corrosión y el tiempo hasta la fisuración. La entrada de umbral predeterminada es 0,05% de cloruro total en peso de concreto (equivalente a aproximadamente 0,4% en peso de cemento). Este enfoque de modelado permite a los ingenieros evaluar mezclas de concreto alternativas, profundidades de recubrimiento y estrategias de protección sobre una base de costo de ciclo de vida, optimizando tanto los costos de construcción inicial como los gastos de mantenimiento a largo plazo.
La sonda Wenner de cuatro puntos (ASTM WK37880 / AASHTO TP 119) mide la resistividad eléctrica del recubrimiento de concreto como un indicador del contenido de humedad y la conectividad de poros. Los valores de resistividad se correlacionan con el riesgo de corrosión: por encima de 200 kΩ·cm indica riesgo insignificante, 100–200 kΩ·cm riesgo bajo, 50–100 kΩ·cm riesgo moderado, 10–50 kΩ·cm riesgo alto y por debajo de 10 kΩ·cm riesgo muy alto. Una resistividad baja indica una estructura de poros saturada y conectada que facilita el transporte iónico y sostiene las corrientes de corrosión, lo que la convierte en una medición complementaria valiosa para el mapeo de potencial de media celda y la perfilación de cloruros.
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