Lado tierra
Lado tierra se refiere a todas las áreas de acceso público de un aeropuerto, incluyendo terminales de pasajeros, estacionamientos, transporte terrestre y zonas ...
La zona terrestre (landside) cubre todas las áreas del aeropuerto accesibles al público antes de la seguridad, incluyendo estacionamientos, facturación, enlaces de transporte y espacios comerciales.
Zona terrestre, también conocida como landside, se refiere a todos los espacios del aeropuerto accesibles al público general sin pasar por los controles de seguridad. Como la primera y última etapa de cualquier viaje aéreo, la zona terrestre incluye estacionamientos, vestíbulos de terminales, mostradores de facturación, recogida de equipaje, enlaces de transporte público y áreas comerciales. Forma la interfaz vital entre el aeropuerto y la ciudad circundante, sirviendo a pasajeros, acompañantes, empleados y proveedores de servicios. A diferencia de la zona aire, que está estrictamente controlada por motivos de seguridad, la zona terrestre enfatiza la accesibilidad, el flujo y la experiencia del cliente.
Zona terrestre (Landside) es la sección de la infraestructura aeroportuaria abierta a todos, antes de cualquier control de seguridad. Según el Doc 8973 y el Anexo 14 de la OACI, la zona terrestre abarca todo hasta (pero sin incluir) el punto de control de seguridad o el control fronterizo. Las instalaciones aquí incluyen accesos viales, estacionamientos, aceras peatonales, explanadas frente a la terminal, salas de facturación, áreas de espera públicas, recogida de equipaje y comercios o restaurantes ubicados antes de la seguridad. Es la única zona donde quienes no viajan pueden interactuar libremente con pasajeros, ofrecer servicio al cliente o acceder a servicios aeroportuarios sin restricciones de seguridad. La distinción clara entre zona terrestre y zona aire es fundamental para el diseño, la seguridad y la gestión operativa del aeropuerto.
El límite entre la zona terrestre y la zona aire está marcado por el primer control de seguridad obligatorio. Esto es más que una frontera física: es un umbral legal y operativo. Los aeropuertos emplean una combinación de muros, barreras de cristal, puertas controladas, señalización y personal de seguridad para mantener esta línea. El acceso a las áreas aire requiere tarjeta de embarque o identificación de empleado, y todos los que ingresan son sometidos a revisión. La integridad de este límite es crítica para la seguridad de la aviación, y las brechas pueden tener consecuencias operativas y legales significativas. Los registros de acceso y los sistemas de videovigilancia son estándar para monitorear todas las transiciones.
Las áreas terrestres están diseñadas para soportar una variedad de funciones esenciales para los pasajeros y las operaciones aeroportuarias:
Las zonas terrestres pueden ser abiertas, pero la seguridad sigue siendo una prioridad. Los aeropuertos despliegan extensos sistemas de CCTV, policía uniformada y de civil, y barreras físicas (bolardos, cristales reforzados) para gestionar riesgos. Analíticas avanzadas de video detectan actividades sospechosas o objetos abandonados. La ciberseguridad protege la Wi-Fi y los sistemas digitales del aeropuerto. Campañas públicas, señalización clara y simulacros regulares garantizan que tanto el personal como los usuarios estén preparados para emergencias. La naturaleza abierta de la zona terrestre exige un equilibrio entre vigilancia y accesibilidad.
Gestionar las operaciones terrestres es complejo y tiene un impacto directo en la eficiencia y la satisfacción. El flujo de pasajeros comienza en la zona terrestre, y el acceso oportuno a la facturación, seguridad y recogida de equipaje es esencial para un viaje fluido. La gestión de filas, señalización dinámica y análisis en tiempo real ayudan a controlar multitudes y reducir tiempos de espera. Las operaciones de estacionamiento y aceras se monitorean y ajustan activamente para manejar la demanda máxima. Se prioriza la integración con el transporte público, y las herramientas de orientación (apps, señalización digital) empoderan a los pasajeros y reducen la congestión.
La zona terrestre es un importante generador de ingresos no aeronáuticos, a menudo superando los ingresos tradicionales de aviación. Comercios, restauración, alquiler de autos y hoteles conforman un ecosistema comercial que sirve a todos los usuarios del aeropuerto. Los aeropuertos optimizan los diseños para maximizar el tiempo de permanencia de los pasajeros y el gasto. Las tarifas de estacionamiento, cargos de acceso al transporte y la publicidad son otras fuentes clave. La tendencia de las “ciudades aeropuerto” (aerotrópolis) amplía la actividad comercial en la zona terrestre, como ocurre en Schiphol e Incheon, atrayendo visitantes de negocios y ocio más allá de los viajeros.
El acceso eficiente a la zona terrestre es clave para la competitividad aeroportuaria. Los aeropuertos conectan directamente con autopistas, trenes, metro y redes de autobuses, ofreciendo flujos de alta capacidad. La OACI y la IATA recomiendan una planificación integrada: autopistas dedicadas, centros de transporte y caminos peatonales para reducir la congestión y asegurar la accesibilidad. La información en tiempo real sobre estacionamiento y transporte se comparte mediante apps y pantallas digitales. Opciones sostenibles como carga eléctrica, bicicletas compartidas y lanzaderas ecológicas son cada vez más habituales.
| Aspecto | Zona terrestre (Landside) | Zona aire |
|---|---|---|
| Accesibilidad | Abierta al público, sin control de seguridad | Requiere autorización e identificación |
| Funciones | Facturación, recogida de equipaje, comercios, acceso | Embarque, manejo en plataforma, MRO |
| Instalaciones | Estacionamientos, vestíbulos, tiendas, centros de tte. | Pistas, puertas, plataformas, handling |
| Nivel de seguridad | CCTV, patrullas, barreras físicas | Escaneo, control de ID, restringido |
| Usuarios | Público, empleados, arrendatarios comerciales | Pasajeros controlados, tripulaciones |
| Ingresos | Retail, estacionamientos, hoteles, concesiones, tte. | Tasas aeronáuticas, duty free |
Las operaciones terrestres enfrentan retos únicos:
Las instalaciones terrestres dependen de servicios robustos:
La sostenibilidad es central en la planificación moderna de la zona terrestre. Los aeropuertos emplean cubiertas verdes, pavimentos permeables, lanzaderas eléctricas e iluminación eficiente. La inversión en transporte masivo y ciclismo ayuda a reducir el uso del automóvil. La digitalización—reserva online de estacionamientos, tarifas dinámicas y orientación colaborativa—mejora la flexibilidad. La pandemia aceleró la tecnología sin contacto y las medidas sanitarias, muchas de las cuales han llegado para quedarse.
Las operaciones terrestres están reguladas por:
Para una comprensión completa y las directrices más recientes, consulte los recursos de la OACI, IATA y la autoridad aeronáutica nacional.
Las áreas terrestres son el corazón visible del aeropuerto: donde los viajes comienzan y terminan, y donde se unen eficiencia operativa, ingresos, seguridad y experiencia. La gestión y el diseño estratégico de los espacios terrestres son esenciales para aeropuertos modernos y competitivos en todo el mundo.
Las áreas terrestres (landside) están abiertas al público e incluyen estacionamientos, facturación y recogida de equipaje. Las áreas aire requieren autorización de seguridad e incluyen puertas de embarque, pistas y zonas de manejo de aeronaves. La frontera entre ambas está marcada por los controles de seguridad.
Una gestión eficiente de la zona terrestre garantiza un flujo fluido de pasajeros, reduce la congestión, aumenta los ingresos comerciales y mejora la seguridad y la accesibilidad. Una mala gestión puede provocar atascos, vuelos perdidos y experiencias negativas para los pasajeros.
La seguridad en la zona terrestre emplea videovigilancia CCTV, patrullas policiales, barreras físicas y planes de respuesta a emergencias. Aunque no es tan estricta como en la zona aire, estas medidas abordan riesgos como congestión, equipaje sin vigilancia y accesos no autorizados.
Las instalaciones incluyen estacionamientos, carriles de ascenso/descenso, vestíbulos de terminales, mostradores de facturación, recogida de equipaje, centros de transporte público, baños, comercios, restaurantes y puntos de información, todo accesible sin pasar por la seguridad.
Los aeropuertos conectan las áreas terrestres con la infraestructura urbana mediante carreteras dedicadas, autopistas, enlaces de metro/tren, autobuses y lanzaderas. Muchos cuentan con centros de transporte multimodal y utilizan sistemas de información en tiempo real para transferencias de pasajeros sin inconvenientes.
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